jueves, 11 de abril de 2013

LA EDUCACIÓN PROHIBIDA



La vieja escuela pretende educarlos bajo los preceptos de lo que necesita la sociedad, y no de lo que necesita el niño. El niño, antes de ser cualquier cosa, es. Este recuerdo de “quienes son” prima por sobre el concepto de lo que deben ser. No pueden ser arrastrados por las necesidades externas, sino por sus necesidades internas.

Lo que estos jóvenes vienen a decirnos, es que nadie puede desarrollarse plenamente como ser humano, si no hace lo que vino a hacer. Y lo que nuestra escuela les dice es que deben olvidarse de quienes son, para responder a lo que la sociedad quiere que sean.

Tenemos que ayudarlos a reconocer y liberar sus dones para que puedan manifestarlos. Caso contrario, muchos niños morirán de pena, sumidos en la frustración.

Es responsabilidad de los adultos acompañarlos en este proceso, interactuando desde quiénes somos y no desde el rol maestro-alumno. Ellos también son nuestros maestros. Nuestros grandes maestros. Y en nosotros está volvernos alumnos.

Tenemos un maravilloso desafío histórico.
Jorge Schubert acerca de La Educación Prohibida

os chicos ya no pueden estar sentados en un pupitre escuchando a un maestro, ni recibiendo conceptos que no consideren vitales para su desarrollo. Exigen vivenciar y experimentar, dentro de la interacción, el respeto y la guía amorosa de quienes tienen la función de guiarlos. Reclaman imperiosamente ser comprendidos y tenidos en cuenta. Pero en especial, muy en especial, ser.

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